Viaje mágico al corazon de Buenos
Aires
Desde el norte hasta el sur de Argentina pasando por su ciudad
natal, cuna del Tango, las dos artistas invitan a su público
a realizar un viaje musical penetrando en los paisajes, las costumbres,
el alma, el amor, las penas y las alegrías de su gente.
Es al corazón de Buenos Aires que nos transportan mágicamente
estas dos artistas. Ambas nos sumergen en las profundidades del
tango cuyo ritmo fascina y embriaga como sus instrumentos.
Músicas de pura sangre, Sonia Levitán, que comenzó
sus estudios de piano clásico en el Conservatorio de Buenos
Aires a la edad de cinco años, obteniendo la Medalla de Oro,
y Cecilia Rodríguez que optó por el órgano
a la edad de seis años abandonándolo después
por la flauta traversa, transmiten a través de su música
el olor, el aire, la nostalgia de un país, el suyo, Argentina.
Ellas se entregan a su público con un bagaje de alegrías
y penas contándonos acerca del alma, las costumbres, la política,
el amor, el éxodo de su gente... Muchas historias, múltiples
imágenes se encarnan en las canciones que ellas nos cantan,
compuestas por los más célebres compositores argentinos.
Estas dos mujeres interpretan su versión (con arreglos propios)
de la música argentina. En una formación totalmente
original, probablemente la única en el mundo en este género.
Sonia toca el bandoneón, un dominio reservado hasta entonces
exclusivamente a los hombres. También canta.
Seducida por el sonido del bandoneón y por la posibilidad
de cantar acompañándose con él, se decide a
estudiarlo como autodidacta, sin saber que emprende una tarea titánica:
tocar el bandoneón y cantar al mismo tiempo.
Ella toca también en algunas canciones la guitarra para
acompañar su canto. Todo el temperamento sudamericano surge
en la expresión de la voz de esta mujer que vive cada nota
como un instante que no volverá.
Cecilia con su flauta traversa acrecienta esta pasión con
sonidos a veces etéreos, a veces terrestres creando una atmósfera
palpitante.
En sus manos la flauta libera un lenguaje no solamente clásico
sino también, nos hace soñar con el Sur al sollozar
como una flauta indígena.
A veces, en la trama de una canción, aparece amalgamada
a la voz de Sonia, la de Cecilia.
Las dos juntas le dan entonces un carácter diferente: una
fuerza que emerge indudablemente de las entrañas de la tierra.
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